La mayoría de los chicos y de las chicas suelen volver contentos al colegio después de las vacaciones, pero a algunos se les suele activar el miedo o la incertidumbre. En este grupo están: los que pueden ser víctimas de acoso, los que tienen problemas con los estudios, quienes no se sienten aceptados por sus compañeros o aquellos que cambian de colegio. También los chicos que comienzan Secundaria, pues, además de empezar en un centro nuevo, entran en la adolescencia y esta etapa requiere un tratamiento especial.
En todos los casos resulta fundamental el papel que jueguen los padres y el profesorado. La empatía, el diálogo y valorarles positivamente serán apoyos importantes para que se integren bien en el centro escolar.
Especial atención merecen los niños de tres años que acuden por vez primera al colegio. El cambio para muchos de ellos es drástico, pues pasan de una situación en la que están muy cuidados, y en algunos casos sobreprotegidos, a otra en la que necesitan adaptarse a unas normas y a vivir con otros compañeros.
El proceso de adaptación debe comenzar varios días antes de que empiecen las clases. Por tanto, el niño llevará los mismos horarios de levantarse, de comidas y de descanso que tendrá cuando vaya al colegio. Al mismo tiempo se le enseñará a ser autónomo y responsable de sus cosas.
Los padres y las madres suelen pasarlo un poco mal durante los primeros días de colegio de sus hijos. Les cuesta aceptar esta “separación”, dado que les ven demasiado frágiles para enfrentarse a esta nueva etapa de su vida.
Necesitan aceptar que cualquier cambio conlleva unas formas de resistencia al mismo y, algunos niños, suelen manifestarla mediante lloros, pataletas...
Ante esta situación, un poco complicada para todos, los padres mostrarán a sus hijos: comprensión, afectividad y cercanía, junto a una actitud segura y tranquila. Los niños captan con mucha facilidad el estado emocional de los padres, por tanto, si los perciben apenados, pueden responder poniéndose a llorar o a queriéndose ir con ellos.
Resulta muy importante que los padres respeten el periodo y la forma de adaptación establecida por cada centro, sabiendo que la puntualidad a la hora de ir a recogerlos es esencial para que no tengan sensación de abandono. Además, se interesarán y hablarán de forma positiva a sus hijos de lo relacionado con la escuela y mantendrán un contacto permanente con el profesorado.
