Hay conductas que a bastantes chicos y chicas les resulta complicado poner en práctica en las relaciones cotidianas: saludar, pedir bien las cosas, ceder el asiento, no interrumpir, comportarse adecuadamente en la mesa, respetar el entorno, no decir tacos, dar las gracias…
Los buenos modales o la buena educación, (muy tenidos en cuenta en otros tiempos), están hoy un tanto devaluados. Sin embargo, se precisa volver a considerarlos importantes, tanto en el colegio como en casa, ya que forman parte de la educación en valores.
Para educar el respeto, el saber agradecer, el tener en cuenta a los otros, la amabilidad… se requiere constancia, felicitar a los chicos sus avances y, sobre todo, el buen ejemplo.
La formación en estos aspectos debe orientarse para que los niños sepan comportarse en cualquier lugar y circunstancia. No es difícil observar a niños que en el ámbito escolar tienen un buen comportamiento, pero al salir del mismo muestran falta de respeto a sus padres; también se puede ver que otros tienen buenos modales con algunas personas, pero con otras no; algunos que no respetan los espacios y mobiliario público…
Los padres y el profesorado son los modelos en los que los niños se miran y, por tanto, van a tender a imitar lo que hagan. A veces los adultos piden a los niños conductas que ellos no hacen: les recriminan que griten, pero ellos gritan; les disgusta que digan tacos, pero ellos los dicen con frecuencia… Y sabemos que si no coincide lo que les dicen los padres con lo que éstos hacen, los niños siguen lo que hacen, no lo que dicen.
Cuando los niños no tienen buenos modales los padres se centran más en la crítica que en el reconocimiento positivo, cuando sí que los tienen. Sin embargo, sabemos que las felicitaciones les ayudan cuando hacen lo adecuado, pues les refuerzan y les estimulan a seguir en esa dirección.
Los niños necesitan saber cómo comportarse en cada situación (en la mesa, los saludos, la higiene…) y los padres pondrán los medios para que puedan realizarlas e ir asentando los buenos modales. Por ejemplo: para que los niños coman de forma adecuada precisan tener una silla, cubiertos a su medida…; o para que pidan las cosas de manera correcta tienen que oír decir a los padres: “Te pido”, “¿Me puedes ayudar?” o “Por favor, ¿me acercas el libro?”.
