
Érase una vez un pueblo en el que había una escuela pequeñita. Al acabar la clase, Juan cogió su bicicleta y se fue al bosque.
En un prado del camino estaba la vaca de Joaquín el sastre echándose unos pedos espantosos. Juan pedaleó todo lo rápido que pudo para no atufarse. Tan deprisa iba que chocó con un árbol y cayó al suelo. Al abrir los ojos vio sobre él, en una rama, un águila que movía sus alas, pero que no podía volar.
[ Cole de Sahún / 20 de marzo de 2006 ]
