
Gracias por escuchar, por estar ahí, presente...
Gracias por ser "material sensible", espíritu en movimiento, en acción...
Gracias por saber leer entre renglones y ser capaz de ver más allá de tu propio cuerpo, de tu propio ego, de tus propias mezquindades...Gracias por ser capaz de trascender (te) la realidad...
Y sobre todo, y también, y una vez más, gracias por escuchar, gracias por escuchar (te) en ese movimiento rítmico y siempre sorprendente del encuentro hacia tí mismo, esa acción hacia adentro, hacia tu propio interior, que te asegura las más bellas excursiones, los más sublimes atardeceres, la alegría de encontrarte...
