Existen todavía miedo e inseguridad por parte de bastantes padres y madres para hablar de manera natural y abierta con sus hijos e hijas de la sexualidad.
En muchos casos los conocimientos que los chicos tienen los han adquirido a través de los compañeros, de películas, en Internet...y, con frecuencia, resultan imprecisas y las interiorizan de manera distorsionada. Todo esto conlleva que, a un sector de adolescentes, les falte la información y formación básica necesaria y, probablemente, una consecuencia de ello sea el considerable número de embarazos de adolescentes.
Hablar de la sexualidad con los hijos no puede reducirse a explicar cómo nacen los niños, sino que se hace preciso abordar otros aspectos, lógicamente, teniendo en cuenta la edad, necesidades e intereses de los chicos. Entre ellos: conocimiento y valoración positiva del propio cuerpo, las emociones y el sexo, las relaciones interpersonales, la identidad de género, anticonceptivos, enfermedades de transmisión sexual, la sexualidad a lo largo de la vida, relaciones con personas del mismo sexo, embarazos no deseados, el aborto, necesidades sexuales y valores sociales, etc.
A la hora de plantear la educación sexual resultan fundamentales dos cuestiones: que los padres tengan los conocimientos necesarios y que creen un clima de confianza en la familia que permita hablar de cualquier asunto. Esto favorece que los chicos pregunten sin tapujos sus dudas y, al tener más información, se evitan conductas de riesgo y se les facilita que vivan la sexualidad de manera adecuada.
La educación sexual conviene empezarla desde los primeros años de vida del niño. Además de responder a las preguntas que los niños hagan, se requiere también que los padres busquen el momento y la forma presentar la información que los chicos necesitan saber y que, por las razones variadas, todavía no han formulado. Además, los padres se irán anticipando un poco a las cuestiones que se les vayan a presentar a los chicos y a las chicas a lo largo de su evolución física y psicológica.
Los padres necesitan saber que la educación sexual forma parte de la formación general que requieren sus hijos e hijas para desenvolverse en la vida y, por tanto, la atenderán lo mejor posible. También precisan tener en cuenta que su actitud y comportamiento sobre el tema, van a ser más determinantes para sus hijos que muchas de las informaciones que les puedan proporcionar.
