“... Los del camión de mudanzas podían con todo. Después de cargar parte de lo que había en el garaje del bloque de pisos, comenzaron con los trastos más pesados. ¿Habéis visto alguna vez volar las cosas de la casa? En realidad, las neveras, las mesas y otros embalajes no vuelan, se deslizan posados en la punta del brazo de una grúa o, lo que es mejor todavía, enganchados en la cuerda de una polea. Pero cuando los de las mudanzas son hábiles y han pillado el tranquillo, los paquetes parecen volar surcando el aire desde el balcón del cuarto piso hasta la calle.
Podría ser siempre así de fácil: ¡zas!, un toque de varita mágica y, ¡ala!, toda la casa se pondría en movimiento. La nevera daría codazos a la lavadora por salir la primera. La mesa del comedor, como tiene patas grandes, intentaría aprovecharse yendo escaleras abajo. Los libros se abrazarían a sus estanterías mientras el armario, grande y majestuoso, cedería el paso a la mesita de noche, que iría comentando las incidencias con la lámpara que llevaba encima.”
José María Santos de las Heras, maestro de Paules de Sarsa: “Cachicos”
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¿Te imaginas un mundo como el que sugiere José María en el que los objetos cobrarán vida y hablaran, se empujaran, pudieran volar,...?
¿Cómo sería ese mundo?
¿Cómo viviríamos en él?
¿Qué relación tendríamos con los objetos?
¿Te animas a contarlo, escribirlo o dibujarlo?
