
Durante un día relajado de escuela, de esos en los que las cosas que nos cuentan parecen calar en lo más profundo de nuestras intrigas, nos descubrieron que el lugar donde habitamos no es lo único existente, nada más lejos de la realidad. Supimos que este lugar es un pequeño refugio para la vida en un espacio infinito, lleno de misterios y curiosidades, los cuales eran muy difíciles de comprender para nosotros.
Nos propusimos entonces emprender un largo viaje para descubrir ese espacio exterior en el que nunca antes nadie, de nuestro pueblo, había estado.
Iba a ser una aventura arriesgada y llena de descubrimientos en un entorno diferente para lo que nos teníamos que preparar, tanto nosotros como el material que íbamos a necesitar.


Fabricamos nuestras naves, necesarias para realizar el viaje con garantias de poder volver, siendo un trabajo complicado porque era nuestro primer viaje hacia el espacio y no sabíamos que podíamos necesitar.

Una vez construidas nos colocamos nuestro traje espacial, necesario para vivir fuera de la tierra y nos disponemos a partir.

Es una imagen espectacular vernos a todos en formación sobre el espacio desconocido.

Al alejarnos podemos observar la Tierra desde lejos. Que impresionante es ver el lugar donde vivimos de esta forma, tan poco imaginable.

Ya que estabamos decidimos acercarnos a la Luna y el Sol, que tantas veces habíamos visto desde lejos y tantas preguntas nos habia provocado. Para algunas de ellas seguimos sin respuesta.


Nos cautivó tanto la visión del astro lunar tan de cerca que decidimos seguirla en su movimiento por el espacio. Nuestra sorpresa aparece cuando descubrimos que la Luna no se separa de la Tierra en su movimiento, girando entorno a ella.

Mientras nos dedicabamos a perseguir a nuestro "astro nocturno" pudimos observar otros acontecimientos tan impresionantes como los que ya habíamos podido observar con anterioridad. Pudimos ver un cometa que pasaba muy cerca de nosotros y una galaxia donde creímos ver formas de vida diferentes a nosotros, aunque no podíamos asegurar esto.


También decidimos acercarnos a lo que creímos que era el planeta mas grande que nuestra vista alcanzaba. Esa maravilla se llamaba Saturno que, acompañado de unos espectaculares anillos, poseía una imagen impactante para nuestros ojos poco ávidos en estas lides. En este también creímos ver formas de vida diferentes a la nuestra pero nos alejamos de allí sin pruebas concluyentes de esto, con la simple esperanza de que no seamos los únicos que ocupamos este infinito espacio.

Y con este último pensamiento volvimos a la Tierra habiendo disfrutado de una experiencia que siempre nos había negado nuestro techo celestial, creyendo siempre que el límite estaba en nuestro cielo atmosférico y descubriendo que, lo que para nuestros antepasados era el fin, para nosotros sólo era el principio. Cambiamos la meta por la salida.

Ya en la Tierra, de vuelta, pensamos en lo positivo de aglutinar todos los resultados de nuestra investigación en un solo informe, que llamamos UN VIAJE ESPACIAL, para animaros a proseguir la búsqueda de tantas cosas que todavía desconocemos. Venga, no os decepcionará!!!!!.

