A veces escuchamos a algunos chicos y chicas decir en casa que se aburren y deambulan de un lado para otro sin saber qué hacer. Esto suele ocurrir cuando no pueden ver la televisión ni salir a la calle. Los padres y las madres estamos acostumbrados a verles con pocas ganas de estudiar o de colaborar en las tareas de la casa, pero el aburrimiento lo llevamos peor. No entendemos qué les pasa y aprovechamos las ocasiones para decirles frases del estilo: “¿Cómo es posible que te aburras con la cantidad de cosas que se pueden? “Tenéis todo y no valoráis nada...”
Desde hace tiempo se viene hablando de los efectos perjudiciales para los pequeños que pasan muchas horas frente al televisor: pasividad, poco desarrollo de la imaginación, falta de esfuerzo y de constancia...Estaría bien que los padres pusiéramos límites pactados sobre los programas que pueden ver, y caer en cuenta que, a veces, somos nosotros quienes les invitamos a ver la televisión para estar más tranquilos. Sabemos que la TV es una buena “niñera”, pero podemos probar a cambiarles programas de la tele por tiempos de dedicación hacia ellos para atender su campo afectivo. Jugar, leer o reír con ellos resultan una buena terapia contra el aburrimiento.
Vemos que muchos niños tienen exceso de cosas materiales: juguetes, vídeos, ropa..., que en bastantes casos valoran poco. Ellos piden y nosotros les compramos; quizá pensamos que así estarán más contentos. Sin embargo, su felicidad no aumenta y sus deseos de tener más continúan. Y es que con lo material no se satisfacen sus necesidades psicológicas.
Es útil ayudarles a tomar interés por las cosas que nos rodean; invitarles a que observen, investiguen, experimenten y descubran el misterio que hay detrás de cada una de ellas, y aprendan los diferentes aspectos de la vida propia y de los demás.
También les orientaremos para que poco a poco asuman la responsabilidad de organizar su tiempo. Si se hace así, cuando se aburran, no intentarán hacernos responsables de su aburrimiento ni buscarán que nosotros les resolvamos sus asuntos.
La creatividad y la autonomía son dos capacidades valiosas para acabar con el aburrimiento, pero aun les ayudará más a los chicos ver a sus padres y madres dando sentido a todo lo que hacen, disfrutando y viviendo lo cotidiano con una actitud de aventura.
