Hay padres y madres que no están de acuerdo con los modelos educativos de los centros de enseñanza actuales (tanto privados, como públicos o concertados) y optan por otras modalidades, como la “Enseñanza en casa” o la creación de centros alternativos. Entre éstos destacan los que trabajan la Pedagogía Waldorf, (uno de los cuales se ubica en Zaragoza, y al mismo asisten unos treinta alumnos de Infantil y Primaria).
El fundador de la Pedagogía Waldorf fue Rudolf Steiner, filósofo (creador de la Antroposofía), y pedagogo austrohúngaro, cuyo proyecto educativo se basa en el conocimiento profundo de la naturaleza humana y en: “Formar seres libres, capaces de impartir desde sí mismos, propósito y dirección a sus vidas”.
La primera escuela Waldorf se creó en Stuttgart en 1919 para los hijos de los obreros de la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria. En la actualidad dichas escuelas se reparten por todo el mundo y su modelo está integrado, en el grupo de las “Escuelas Asociadas”, a la UNESCO.
La dirección de las escuelas Waldorf es colegiada y los padres y las madres tienen una participación significativa. Su proyecto educativo se divide en tres periodos de siete años cada uno y procuran que sea el mismo profesor/a quien se encargue de todos ellos, para tener un conocimiento más profundo de cada alumno.
La metodología se fundamenta en el aprendizaje de manera natural y, por tanto, los niños no hacen exámenes, ni utilizan libros de texto durante los primeros años. La evaluación se hace mediante la observación diaria del alumnado. Parten de la motivación intrínseca de los niños, de sus intereses y de los conocimientos que ya tienen, lo cual facilita que incorporen mejor los aprendizajes.
Toman como importante: la educación emocional, el contacto con la naturaleza, el conocimiento de la lengua propia y de otras (partiendo de cuentos, poesías, canciones, teatro, leyendas...), junto al arte, la artesanía y las matemáticas; y prestan especial atención a la tolerancia y a la solidaridad. Así mismo, dentro de su modelo, se recoge la sustitución de los castigos por el fomento del autocontrol y del autoconocimiento.
Todos los aspectos y contenidos se programan como un todo, desde un planteamiento holístico, considerando “el pensar, el sentir y el querer” como dimensiones fundamentales para la educación integral.
