La tozudez se presenta como una de las dificultades más importantes que viven muchos padres y madres en las relaciones cotidianas con sus hijos e hijas.
La tozudez, en gran medida, se aprende de las personas del entorno más cercano. El hecho de que en Aragón, uno de los rasgos que definen a sus habitantes sea la tozudez, es una muestra de que forma parte de la cultura, y se transmite de los padres y de las madres a las criaturas.
El "NO QUIERO” de las criaturas, se puede presentar ante cualquier situación: “Ponte esta ropa”, “Cómete la naranja”... Ante estas conductas, los padres y las madres, con frecuencia, nos plantamos, no cedemos y ellos aprenden a no ceder. En el proceso se nos suelen escapar frases del estilo: “Qué tozudo eres”. “Es más cabezón que su padre”. Poco a poco, el niño o la niña irá incorporando que una de sus cualidades es la tozudez.
Conviene recordar que los seres más pequeños no tienen el concepto formado de sus cualidades. Se irán formando su autoconcepto según los mensajes que reciban, en principio, de sus cuidadores y más tarde de sus compañeros, fundamentalmente.
Por consiguiente, a los padres y a las madres nos puede resultar muy útil caer en cuenta de cómo les decimos y hacemos las cosas con nuestros hijos e hijas.
En las situaciones donde los hijos y las hijas presentan conductas tozudas, suele dar resultado que los cuidadores muestren tolerancia y no fuercen para ver quien puede más. Conviene llevar su atención hacia otro punto, presentándoles estímulos que les ayuden a salir del punto en el que se encuentran. Cuando se haya rebajado el nivel de carga, es el momento de ver el problema y de orientar su solución.
También va bien reforzar las conductas adecuadas con expresiones del tipo: “Hoy te he visto razonable, sensato...”
En determinados momentos necesitaremos decirles “No”, ante alguna demanda que no podemos atender. Sin embargo, un “No” rotundo, a veces, les deja atrapados. Por tanto, conviene dejar puertas abiertas: “Lo pensaré y mañana te diré...”,”Después de comer iremos”...
Estos recursos pueden dar resultado, pero lo más importante es que los padres y las madres dejemos la tozudez, pues hacemos de espejos, donde los hijos e hijas se miran y aprenden.
