Los niños y niñas, al terminar la Educación Primaria, tienen ya programa emocional completo. Este tiende a mantenerse, máxime si uno lo acepta como propio. Cuando alguien dice: “Soy así” o “Es mi carácter”. está justificando sus emociones y no se plantea ningún cambio.
Para hacer un proceso de educación emocional más sano, se requiere trabajar en varios campos. Entre ellos, poner en cuestión algunas de las creencias incorporadas. Por ejemplo: necesitamos darnos cuenta de que las emociones no vienen de fuera, sino que se activan en nosotros según determinados fenómenos, Si digo: “Hijo, me has hecho enfadar’. pienso que el enfado me lo ha traído él, con lo que le doy el poder de hacerme sentir una u otra emoción.
No hay relación de causa-efecto entre lo que ocurre fuera y lo que sentimos. Si esto funcionara así, ante el mismo hecho, sentiríamos siempre lo mismo, pero podemos comprobar que depende de cómo estamos en cada momento, sentimos una u otra emoción.
Dar el poder de lo que sentimos a las personas o a las circunstancias, tiene graves consecuencias. Estamos expuestos a la manipulación y se garantizan las peleas, pues, para estar bien, pretendemos que los demás se adecúen a nosotros.
Va bien asumir La gestión del propio sentir, no buscando responsabilidades externas, pues, aunque las concretemos en alguien, con eso no se va el sufrimiento. Se puede empezar cambiando el lenguaje, hablando desde uno: “Me siento muy feliz” en lugar de “Me haces muy feliz”; o “Siento miedo” en vez de “Me das miedo”.
También conviene distinguir entre problema y conflicto. Entendemos como problema cualquier cuestión que necesitamos resolver cada día y conflicto, el sufrimiento o la pelea interna con que vivimos el problema.
Supongamos que una hija no estudia. Ante esa situación podemos reaccionar analizando la situación y diseñando unas estrategias concretas de solución, O vivir preocupación, enfado, culpa..., y estaríamos hablando de conflicto.
Cuando nos conflictuamos tenemos menos probabilidades de resolver el problema y solemos generar más problemas a nuestro alrededor.
Los problemas pueden tener solución o no. Los conflictos requieren disolverse en uno. Para ello se precisa: cambiar la actitud mental, observar y aceptar las emociones, tener respeto, tolerancia emocional. autoestima ajustada...
