Antiguamente resultaba normal tener varios hijos, y al hijo único se le consideraba como malcriado, egoísta y egocéntrico, sin embargo, este concepto ha cambiado. En la actualidad bastantes parejas optan por tener un solo hijo o hija, y se acepta que en cada caso influyen distintas variables y que, además, la educación que reciban de sus padres jugará un papel fundamental.
El problema más común está en que cuando una pareja tiene un solo hijo, tienden a prestarle una atención exagerada y a sobreprotegerle. (Aunque la sobreprotección se observa como un fenómeno creciente, también cuando se tiene más de un hijo).
Sabemos que un niño necesita sentirse querido y cuidado por su padre y por su madre, pero esto resulta compatible con ponerle límites adecuados y con permitirle que asuma sus responsabilidades.
Otra dificultad puede darse en la socialización, en el aprender a compartir. Hay niños que pasan mucho tiempo con personas adultas, y esto puede facilitarles mayor maduración en algunos aspectos, como en el lenguaje. Sin embargo, los padres no pueden olvidar que su hijo o hija necesita participar en actividades con otros niños de su edad.
También los hijos únicos suelen vivirse más presionados, pues todas las expectativas, deseos, e incluso miedos, de los padres recaen sobre ellos, y a veces ocurre que no se corresponden con sus intereses y necesidades.
Entre las ventajas de tener un solo hijo está que los padres pueden dedicarle más atención y recursos, lo cual favorece que desarrolle más algunas de sus capacidades, pues normalmente se les presentan estímulos y oportunidades desde muy pequeños. También que suelen aprender pronto a jugar solos, lo cual puede favorecer un mayor desarrollo de la imaginación y de la creatividad. Otra ventaja está en que con un único hijo se evitan las peleas que se dan entre los hermanos, (con frecuencia para recibir atención de los padres). Finalmente, otro aspecto favorable para los hijos únicos está en que pueden llegar a tener una buena autoestima dado que, en general, se sienten valorados y queridos. En este punto conviene evitar expresiones, como: “Eres el mejor”, y decirles mensajes orientados a quererse en sí y a la superación de sus propias dificultades, pero sin comparación emocional.
