
Como cada año escolar, unos vienen y otros van. Nuevas caras con nuevas ilusiones, energías renovadas y amplias ganas de ver, sentir y experimentar.
Comenzare, en primer lugar, haciendo un guiño a los que marcharon para que sepan que un día nosotros también empezamos así el curso y allá donde estén puedan seguir empezando su curso de la misma forma.
Solo deseaba mostraros como empezamos el curso los profesores del centro. Atraídos por el interés que suscita la nueva gente, sea donde sea, y la atracción que la divina naturaleza, mi diosa, despierta en cualquier organismo pluricelular como el nuestro, decidimos profundizar en nuestra relación en un paraje incomparable durante unas horas esperanzadoras.
Que lugar puede ser mejor para conocerse que aquel que nos deja al desnudo por su magnificencia. Nos miramos, nos observamos, nos prejuzgamos, si como todo el mundo, pero envueltos en aromas especiales, entre visiones titánicas y en situaciones en las que pedirle ayuda a un extraño se convierte en necesario. Que dura prueba para el ser humano.
Afortunadamente la cordada ya apuntaba maneras, sus componentes eran de garra y gana. Este es siempre un buen principio.

