El viaje desde nuestras montañas hasta la sierra de Albarracín fue largo, nos gusto atravesar Aragón de norte a sur, aunque algunos tuvieron sus problemas con los mareos.

Las instalaciones del CRIET (Centro Rural de Innovación Educativa de Teruel) son muy amplias, además de las habitaciones hay muchas salas: informática, aulas, juegos de mesa, biblioteca,... pero si queréis encontrar a nuestros chicos y chicas no tenéis más que acudir a los futbolines y pìng-pong, los cuales han causado sensación.
Nos han preparado muchas actividades y no tenemos tiempo para aburrirnos. Ayer visitamos Albarracín y nuestro cerebro está rebosante de sabiduría y nuestro corazón de alegría. Visitamos la iglesia de Santa María, el palacio episcopal y una casa popular. Vimos a las restauradoras trabajando en un retablo de la ermita de San Juan. Los guías, que conocían en profundidad el trabajo de rehabilatación tan importante realizado, nos contaban los secretos, que aparecían durante el proceso, quedando maravillados por el paso del tiempo entre los muros de esta ciudad.
Pudimos imaginar a las gentes, de diferentes culturas, que han habitado esta ciudad, paseando por sus calles, conversando en sus plazas y disfrutando de las aguas de su río. La multiculturalidad se respira en cada ladrillo, con el anhelo de que ésta llegue a ser, algún día, interculturalidad.

Así que bajo los bellos muros de esta ciudad os mandamos un saludo
